Entradas

Fátima. Banquera.

Tiempo estimado de lectura: 46 minutos. Lleva unas semanas que en mi vida había cambiado un poco la fortuna, tras recibir un premio en la lotería europea de unos cuantos de cientos de miles de euros, no muchos, pero si para tapar algunos agujeros que siempre se tienen. Tenía una hipoteca que realmente era bastante alta y además mi banco no me daba las ventajas acordes a dicho contrato bursátil que tenía con ellos, por tanto, tenía algunas opciones, la de finiquitar dicha hipoteca o cambiar con otro banco.  Mire como todos los días mi email y sobre todo no marearme con las ventajas que dan muchas publicidades de bancos, que realmente es marear, porque si no conoces todos los términos bancarios, es casi mejor optar porque te aconsejen, pero hay mucho buitre cuando vas al banco con un premio de lotería. Total, que decidí mirar mi email y miré en la carpeta de recibidos, que tenía un nuevo mensaje con el asunto “Buenos días! Te escribo desde mi despacho del banco donde curro mientras m...

Dulce. Cafetería.

Tiempo estimado de lectura: 15 minutos. Las fantasías pueden superar la realidad, eso lo sabe todo el mundo, e incluso muchas veces la realidad supera la fantasía o ficción. Tener amigas que en su imaginación sueñen con cosas que se pueden hacer realidad aumenta realmente el morbo. Esta historia es real, como la fantasía que se hizo realidad y que ahora estamos intentando subir de nivel. Me presento:  Maduro. ¿Por qué? Por un motivo muy simple, con cincuenta y dos años, es difícil ser jovencito o crio, por tanto, soy un maduro.  Alto. ¿Por qué? Porque midiendo ciento noventa centímetros pequeño no soy, la verdad.  Divorciado y feliz. ¿Por qué? Porque mi matrimonio no se puede considerar de los más maravillosos del mundo, que tuve culpa yo y ella, pero mejor ir cada uno por su lado y así no dejamos de perder el tiempo, y ahora si soy mucho más feliz que antes.  Atrevido ¿Por qué? Porque me da la real gana, jajaja.  Ahora vamos con la historia que les propongo a c...

Vero, ejecutiva malagueña hambrienta.

Tiempo estimado de lectura: 10 minutos. Cuando una mujer te dice claramente lo que quiere, es de tontos no dárselo, sobre todo en la “cama” o donde sea. Vero es una mujer divorciada, de casi sesenta años, que eso no impide a que no sea aún una mujer sexualmente hablando muy potencial, por tanto, para que decirle que no cuando ella me escribe diciéndome textualmente “Me apetece quedar con un hombre que tenga muchas ganas y sobre todo que le encante que me ponga este traje de ejecutiva como en la foto que te mando, ya que es mi fetiche jijiji, bueno, realmente mi fetiche es hacerlo en mi despacho, ya sea encima de la mesa donde trabajo a diario, o en la silla o donde sea, pero me da un morbazo superior que un cliente me posea y te destroce con su polla todos mis agujeros, creo que soy lo suficientemente directa para que sepas lo que quiero, o no?”. Sinceramente, es directa, y así se lo hice saber “Resérvame una cita de al menos tres horas en tu despacho, te lo digo con antelación para qu...